martes, 4 de agosto de 2009

La historia detrás del poema. "Ese mirar elusivo"


Hay ocasiones donde parece que nada nos acerca al otro, es el típico "es hermosa si, pero...". Desde ese no tener nada en común a veces sucede algo inesperado. Es esa fatídica coincidencia la que nos acerca de modo irrefrenable, más allá inclusive de la objetividad que da el tratar de entender, definitivamente mucho más allá.

Esa idea me sugirió que a veces el diálogo entre las personas no se da con las palabras necesariamente. Hay veces que el hablar se da en la música, en el lugar, en el tiempo o, como en este caso, en el intenso estar momentáneo. Ese diálogo se transforma entonces en una experiencia única por ser radicalmente distinta ya que no es fácil encontrar alguien con quien compartir una palabra pero mas dificil es cuando no teniendo nada puede uno acercarse a estar una y otra y otra y otra... hasta que gane, al tiempo, la pasión de los amantes.

Ese mirar elusivo
La margarita que se llame Mariana.
Fonseca
Como escarbas,
como atrapas,
cómo eres capaz de absorber el instante de la nada
para sacudirnos mutuamente en un vistazo de momento
de esos típicos vislumbres por centésima
suficientes para saber que lo que tenemos es el ahora explosivo
que se hace de conjunción imperfecta,
tanto que pareciera nos recordara un pasado ilusorio.

Resulta por lo tanto sorprendente
cómo haces para que de todas las incoincidencias
surja una sola coincidencia
pero que sea precisamente esa
la que nos embriagara en la sobriedad
de sabernos mutuos en el placer
del tiempo detenido.

Como escarbabas entonces en mi
que me hacías sentir tu olor profundo de mujer,
empapando mi sentir
aún horas después de sentirte
aún horas después de que me arrancaras las letras de los labios
por milésima,
seguramente porque las anteriores no parecían suficientemente arrancadas
aún a pesar de los cuerpos
aún a pesar de los largos milímetros recorridos labio a labio.

Palabras pasadas dictaminan sobre robar la imposibilidad al no ser
con por lo menos el ser momentáneo.
Tú abriste otra posibilidad
con el estar
con el abrir la puerta desnuda
como para no explotar sobre tu mirada elusiva
como para que no explotaras sobre mis manos aprehendientes
con la prisa que traían consigo al tener que estar
sin la pausa del ser,
para explotar de esa urgencia mutua de estar.

Dejando de estar nuevamente es tu pasar frente al mío
para ser visto desde piedras húmedas de risco
de esa ciudad que es de tu mano,
que es tu agitado mar que no permite
mas allá que solamente estar aferrado a las ondas brutales de tu pelo,
aquellas que aún se sienten en mis manos
cuando eran los sonidos y no las palabras
las que se decidían a dialogar la breve coincidencia entre nosotros.


5 comentarios:

Francisco Vieira dijo...

Ola, obrigado por me visitar e poe se tornar seguidor do "Namorado".
Pretendo passar por aqui mais vezes, se me for permitido :-)

Um abraco
Francisco

Anónimo dijo...

De todos los poemas sin lugar a duda el mas profundo y hermoso.
saludos
Yo

A dijo...

la breve coincidencia entre nosotros...
Muy lindo :D gracias por compartir tu poesía!

Anónimo dijo...

Hola, que buen poema... aquella musa inspiradora debe ser muy especial, creo que la amas, alguna mujer que dejo marca en tu vida.
Saludos

Anónimo dijo...

Hola,
Este poema me gusta, se nota que aquella que lo inspiro es una mujer sin igual, cuidala mucho...