martes, 11 de agosto de 2009

La história detrás del poema: "Paseo Ahumada"

Hay un andador, una calle peatonal digamos, que comunica la principal avenida de Santiago (La Alameda) con la Plaza de armas y un poco más allá casi hasta el mercado cerca del rio Mapocho, no recuerdo exactamente.

Este paseo es fantástico. Sale directamente del metro U de Chile para sumergirse en cualquier temporada en un arroyuelo de viajantes, músicos, vendedores. Representando una democracia viviente que fluye a cualquier hora y en cualquier dia.

Su existencia provoca la futilidad y la brevedad de las vidas, ya que han sido muchas las que ha visto pasar, y nos confronta con nuestra finitud y de lo que conocemos en presente. Conceptos como nación e inmediatez material adquieren un aire tan pasajero que muchas cosas nos sobrevivirán para demostrar la brevedad humana.

Paseo Ahumada

De las bancas

de esas escuchas de todo: de gemidos de paloma,

de mujer, de tristeza y placer,

de desempleados y viejos.

Desde esas bancas de miles de historias anónimas y aparentemente insulsas

(menos que la mía)

de esas bancas parto hacia Ahumada. Me encuentro en Santiago una ciudad que tiene aire,

aire de ciudad como debe ser, no aire de megalópolis de estupor.


¿Qué podría dejarse fuera de Ahumada?

dejemos fuera por un momento a los paseantes,

dejemos fuera los vigilantes,

dejemos fuera el reloj y la temperatura, esos tipos de traje

fuera por espacio no definitivo, de algún modo se justifica.


Primero quedan los ciegos, cantantes de luz, de tango de Gardel.

El par ahí, cuando no el par por lo menos el viejo,

el órgano y el corazón, faltará el otro pero no así el viejo y su corazón.

No faltarán nunca ni la mujer que baila,

ni el enano deforme de lentes,

o el orgulloso lustrabotas de fotografía expuesta en el museo de Bellas artes

(¿como podría el tipo saber que le tomaron foto?)

no faltarán nunca,

ni yo faltaré pasando

no faltaremos nunca.


Nota: Entiéndase nunca como el espacio de tiempo entre el presente

y la muerte de olvido,

el otro es, o una rara excepción,

o un juego de personas que no se han detenido a considerarlo,

puesto que Ahumada algún día será nada, igual a mi,

mucho más perdurable eso si.

1 comentario:

Francisco Vieira dijo...

Ola amigo poeta Mexicano:-)
Tudo bem contigo?
Um forte abraco
Francisco