martes, 31 de agosto de 2010
La historia detrás del poema: Rómulo
martes, 13 de julio de 2010
La historia detrás del poema: Hymn
Por mera curiosidad ¿mi cantante favorito? Una vez un director de orquesta en México comentó tras la petición por el encore que: "Después de escuchar a Mozart no hay nada más que escuchar" Lo mismo me pasa cada vez con Peter Gabriel y Midge Ure. Después de ellos solo queda escuchar el silencio.
Hymn
¿No han escrito para ti?
Será que esa música es una mensaje personal
una especie de misiva acompasada
que te encuentra siempre.
Cada momento donde al escucharla te revelan lo que soñaste esta noche,
en aquellos ojos,
o en las siluetas que que buscaste desde los libros de infancia.
Curioso que nadie haya escuchado esas letras
extraño que tras décadas de estar vagando casi nadie sepa de ese sonido
de esa Voz extraña que, cual meditación, aclara mis pasos
para parecer entonces mi mensaje íntimo, mi música.
Sin embargo hay hermanos espirituales.
Hay aquellos que la han oido, opiniones extrañas
que difieren de lo que se dice música para preferir el arte
transferir este acompasar a un escalón diferente
donde no puede medirse a notas
solo puede beberse a sentidos.
Te regalo esta noche pues mi Himno
aquel que implora por destino
por ese día que tenga que amanecer
y por esas historias
que los libros de niño aún me impulsan a querer ser.
viernes, 30 de abril de 2010
La historia detrás del poema: "Gatos en el callejón"
Los gatos se aman en el callejón.
Gatos en el callejón
Lo primero es la esencia
aquella que revela su ausencia
muy frecuente de madrugada
ya sea me de cuenta que no está
o cuando, entreometiendose en mis sueños,
ella se vuelve mis sueños.
Otras veces es su imagen
la que se planta enfrente mio
con una brutalidad que acorrala ya sea
mujeres aisladas que caminan por calles,
un cabello largo y ondulado,
unos ojos manchados,
un cierto andar.
Más tarde es el dolerme por dentro
cuando no veo gatos ni aromas
o bien cuando percibo cualquier asociación,
entonces mi amor estalla
y tengo que dejar lo que sea
para dar paso a que tu dolor me abandone.
Temo a tu encuentro
porque seas tu la que no te dejes escuchar
que no puedas ver
a veces, solo algunas escasas veces,
que los pequeños grandes milagros existen
en el perdonar las letras,
en el aguardar los andenes donde finalmente arriban
los amores de callejón.
jueves, 29 de abril de 2010
De nuevo escribo
Una disculpa por haber aplazado la poesía espero ya pronto retornen los versos. Sugiero escuchar la música para el extracto que van leer a continuación, es la música de los días que acaban de concluir.
Belfast child
When my love said to me
meet me down by the gallow tree
for it's sad news I bring
about this old town and all that its offering
some say troubles abound
some day soon they're gonna pull the old town down.
One day we'll return here
when the Belfast child sings again.
Brothers, sisters where are you now
as I look for you right trough the crowd
all my life here I've spent with my faith in God, the Church and the Government
some say troubles abound
some day soon they're gonna pull the old town down.
From Sinead O´connor:
I dreamt last night
that my own love came in
she came in so sweetly
her feet made no din.
She crept up beside me
and this she did say
It will not be long love
till our wedding day.
viernes, 22 de enero de 2010
La historia del cierre de Puebla: Farewell to angels
miércoles, 28 de octubre de 2009
La historia detrás del Poema: "Flashback"
miércoles, 21 de octubre de 2009
Un perro una casa y una mujer
Un perro, una casa y una mujer
Hay un balcón donde a veces nos encontramos
donde vemos morir los domingos compartiendo la melancolía
o saludamos mañanas entre besos, cola que se mueve
y dos banderas en la ventana.
Mi perro es sueño de nobleza
es curioso que él sea el que extraiga la verdadera humanidad de mi
y me permita despojarme del miedo a dar,
aunque esto también suceda con la mujer.
Será por eso que a veces creo
que mis conscientes momentos ideales dejan de ser futuro
y son calles y breves prados con él y ella
en sábados de paz, en domingos de cierta angustia vespertina.
Hay una cama donde más de algunas veces nos encontramos,
donde me olvido de pensares y los concentro en ella
en hacerla sentir y sentirme
para escuchar su risa desatada
su gemir que exuda toda sensualidad,
su cuerpo que atrapa y absorbe
desde la aparente inocencia de su desnudez
hasta la dilatada pasión de nuestros encuentros.
Con ella hay ya suficiente historia escrita
para que las separaciones tengan un tinte mucho más peligroso
puesto que el tiempo dejó de ser exclusivo
adquiriendo aire de cooperativa, de niños tardíos.
Pero también hay camino suficientemente largo
para recordarnos, en fotografías de un ayer no tan lejano en un país lejano,
el por qué sentía lo que sentía
y el por qué esa sensación existe aun en mi aunque a veces sienta que se escape.
No se por qué entonces es que no decido mirarla de nuevo
con deseo, con ternura, con ánimo de abarcarla,
reencontrarla en su belleza
ser capaz de abstraerme con ella
justo como la miraba cuando me era ajena y me volví consciente de su existencia.
Y no como a veces pretendo no verla
o cuando no puedo sostener tanto amor …
En esa casa he encontrado tres fotos que me dan razones y sentires:
Un rostro blanco hermoso y sonriente…
una pareja en la playa de Viña con su pelo corto, rojo, y sonriente…
la misma pareja en otra playa, en otro hemisferio, en otro mar
ella hermosa, pantalón ceñido apenas transparente y sensual
piel rojiza de sol, cabello suelto y rostro sonriente.
Hay por aquí una casa
hay por aquí un perro
hay por aquí una mujer.
Pero también ha habido tantas dudas
tantos fantasmas involuntarios
que me he decidido perseguir, en algunos casos espejismos,
en otros seres reales
cuya proximidad altera todo el equilibrio
de esta asociación
de esta conspiración
de este amor compartido y a veces
tan consistente.
Hay una casa, un perro y una mujer
conviviendo entre las angustias de mi corazón
y mi sincero intermitente deseo de amarlos
y de saber que en esas mañanas de cama, balcón, fotografías y casa
acaricio lo que más he querido en mi vida.
Aunque sea queriendo como sea que se pueda querer:
a una casa en medio del caos,
a un perro rescatado,
y a una mujer con tanto coraje, cuya belleza combinada llega a ser casi perfecta
aunque ella se empeñe en no ver lo que he visto
y yo a veces me empeñe en no volver a ver.
